La campaña contra los “robots asesinos” llega a Buenos Aires con un reclamo al Gobierno

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Suponen una revolución en el mercado armamentista. De la mano de la inteligencia artificial, están diseñados para seleccionar y atacar objetivos sin necesidad de un control humano significativo. Un avance que abarata las operaciones militares, minimiza las bajas propias e incrementa el volumen de negocio en la industria militar, según sus defensores. Pero sus detractores…

Suponen una revolución en el mercado armamentista. De la mano de la inteligencia artificial, están diseñados para seleccionar y atacar objetivos sin necesidad de un control humano significativo. Un avance que abarata las operaciones militares, minimiza las bajas propias e incrementa el volumen de negocio en la industria militar, según sus defensores. Pero sus detractores advierten: son un riesgo inmenso porque permiten matar sin ningún tipo de control.

Por eso la campaña para detener los “robots asesinos” se extiende por el planeta. Y esta semana llega a Buenos Aires con una conferencia internacional y una protesta en Plaza de Mayo para alertar sobre el peligro de estas nuevas armas y reclamar al Gobierno medidas para ponerles freno.

¿Por qué son peligrosos? “Estas armas diseñadas con inteligencia artificial serían capaces de matar a personas por sí mismas. En otras palabras, no sería un combatiente humano apuntando y matando a una persona. La máquina programada podría estar tomando esas decisiones por su cuenta”, explicó a Clarín la activista estadounidense Jody Williams, premio Nobel de la Paz en 1997, una de las líderes de la campaña “Stop killer robots” (Detener a los robots asesinos), quien llega a Buenos Aires para participar este miércoles de una conferencia sobre el tema en el Centro Cultural de la Ciencia.

Estas armas ya están comenzando a usarse en países como Corea del Sur, que los ha desplegado en la zona desmilitarizada de la frontera con Corea del Norte. “Allí todavía están siendo manejadas por humanos, pero con sólo un botón pueden pasar a ser totalmente autónomas”, señaló Williams, en una entrevista vía correo electrónico antes de llegar a la Argentina, como parte de una gira que también incluye a Brasil y Chile.

La premio Nobel de la Paz 1997, Jody Williams, es una de las voces principales de la campaña contra los robots asesinos. /EFE

La premio Nobel de la Paz 1997, Jody Williams, es una de las voces principales de la campaña contra los robots asesinos. /EFE

“Los países que están a la vanguardia de esta tercera revolución en las guerras –la primera fue la pólvora y la segunda fueron las bombas nucleares- son Estados Unidos, Israel, Rusia, China y, en un menor nivel, pero no menos preocupante, Gran Bretaña, Francia y Turquía”, detalló Williams, experta en armas y ganadora del Nobel por su lucha contra las minas antipersonales en la guerra civil de El Salvador, en los años 80.

La campaña internacional, que arrancó en 2012 de la mano de un grupo de organizaciones no gubernamentales y ahora ya está presente en más de 60 países, llega a la Argentina para pedirle al Gobierno que ayude a lanzar y negociar un nuevo tratado para prohibir estas armas completamente autónomas.

“Se necesita con urgencia una nueva legislación internacional para proteger a la humanidad de un futuro de violencia de algoritmos y máquinas”, señala un comunicado oficial de la “Campaña para Detener a los Robots Asesinos” (www.stopkillerrobots.org).

Reclamo al Gobierno

Jody Williams será la oradora principal de la conferencia que se realiza este miércoles, en la que participará también la coordinada de campaña de Human Rights Watch, Mary Wareham, la ingeniera de software Laura Nolan, la investigadora del Instituto UBA-CONICET de Ciencias de la Computación, Vanina Martínez, y la coordinadora de la Red de Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe (SEHLAC), María Pía Devoto.

“Permitir que los sistemas de armamento seleccionen y ataquen objetivos sin un control humano significativo cruzaría una línea moral, exacerbaría las desigualdades sistémicas, perpetuaría la violencia de género, crearía un vacío de responsabilidad y generaría un conjunto de otras inquietudes”, alerta un comunicado oficial de la Campaña.

La Argentina, señalan los responsables de esta movida global, “es uno de los 30 países que piden la prohibición de los robots asesinos. Es hora de que Argentina y otros Estados demuestren un liderazgo político audaz para iniciar negociaciones que prohiban los sistemas de armas que seleccionan y atacan objetivos sin un control humano significativo”.

La campaña internacional ya fue también a golpear las puertas de Naciones Unidas. En los últimos años, las voces de alerta de gobiernos y expertos han ido resonando en la ONU. El secretario general, António Guterres, calificó estas armas como “políticamente inaceptable y moralmente repulsivas”, pero por ahora no se ha llegado a acuerdos concretos para prohibirlas.

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Según explicó Williams a Clarín, los “robots asesinos” no sólo son más peligrosos que las armas convencionales sino que “son impredecibles, incapaces de seguir las leyes de la guerra”. Según la experta, “es imposible predecir qué podría ocurrir cuando, por ejemplo, los robots asesinos de Estados Unidos o Rusia tengan que confrontar, dado que los robots de uno y otro lado estarían operando con programas desconocidos para el otro”.

La campaña ha llevado sus protestas y voces de alarma a varios rincones del planeta. Este miércoles llegan a Buenos Aires no sólo con una conferencia para darse a conocer, sino también con una actividad justo frente a la Casa de Gobierno. Será a las 18, con la presencia de un robot humanoide que ya es un personaje conocido en esta lucha, y de activistas llegados de distintos países.

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